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Protégete del ruido para evitar pérdidas auditivas futuras

Cómo proteger la audición y prevenir la pérdida auditiva por ruido

Hoy volvemos a hablar de temas relacionados con nuestra audición, más concretamente de la importancia de protegernos de los ruidos intensos o continuos para prevenir la pérdida auditiva en un futuro.

Cada día estamos expuestos a sonidos que forman parte de nuestra rutina: el tráfico, los auriculares, la maquinaria, los conciertos o incluso algunas actividades de ocio. Aunque muchos de ellos nos parezcan normales, una exposición prolongada o a un volumen elevado puede acabar afectando a nuestra salud auditiva sin que apenas nos demos cuenta.

Por eso, cuidar nuestros oídos hoy es la mejor forma de conservar una buena audición mañana.

¿Por qué el ruido es uno de los principales enemigos de nuestra salud auditiva?

El ruido es uno de los principales enemigos de nuestra salud auditiva, ya que la exposición a un ruido muy elevado o a ruidos intensos de forma continuada hace que algunas células sensoriales auditivas se dañen y dejen de funcionar correctamente, lo que conlleva una pérdida de audición.

Muchas veces este deterioro se produce de forma lenta y progresiva, por lo que no siempre somos conscientes de que nuestra audición está empeorando hasta que las dificultades para escuchar empiezan a afectar a nuestra vida diaria.

¿Por qué es importante prevenir antes de que aparezcan los primeros síntomas?

Es importante prevenir y protegernos correctamente del ruido antes de que aparezcan los primeros síntomas, ya que la pérdida auditiva que alcancemos, por desgracia, no vuelve a ser recuperable en la mayoría de los casos.

Adoptar pequeños hábitos de protección, realizar revisiones auditivas periódicas y utilizar protectores cuando sea necesario puede marcar la diferencia entre conservar una buena audición o sufrir un deterioro irreversible con el paso del tiempo.

¿Cómo afecta el ruido a nuestra audición?

El ruido afecta a nuestra audición dañando las células sensoriales auditivas. Cuando estas células dejan de funcionar correctamente, ya no pueden transformar el sonido en impulsos nerviosos para que nuestro cerebro los interprete. Como consecuencia, experimentamos una pérdida auditiva en determinadas frecuencias o aparecen acúfenos o tinnitus, es decir, sonidos fantasma que realmente no existen, pero que percibimos como zumbidos o pitidos.

¿Qué ocurre dentro del oído cuando estamos expuestos a ruidos intensos?

Cuando nos exponemos a ruidos intensos, las ondas sonoras que llegan al tímpano son muy fuertes y hacen que este vibre con mayor intensidad. Esa vibración se transmite a los huesecillos del oído medio (martillo, yunque y estribo), que a su vez la trasladan al líquido que se encuentra dentro de la cóclea.

Cuando esta vibración es excesiva, el líquido de la cóclea se agita bruscamente y puede dañar las células sensoriales auditivas. Estas células son fundamentales para transformar los sonidos en impulsos nerviosos que el cerebro interpreta, y cuando se lesionan pueden producir pérdidas auditivas permanentes.

¿Puede producirse un daño aunque no sintamos dolor?

Sí. Puede producirse una pérdida auditiva sin sentir ningún tipo de dolor.

De hecho, la pérdida auditiva causada por la exposición continuada al ruido o la asociada al envejecimiento (presbiacusia) suele desarrollarse de forma lenta, progresiva e indolora. Por este motivo, muchas personas no detectan el problema hasta que empiezan a tener dificultades para seguir conversaciones o necesitan aumentar el volumen de la televisión o del teléfono.

¿Ese daño es reversible o permanente?

Depende del origen de la pérdida y de la zona del oído afectada.

Hablamos de una pérdida reversible cuando la causa es un problema que impide que el sonido llegue correctamente al oído interno, como puede ser un tapón de cera, piel descamada, una inflamación, una infección o la presencia de líquido en el oído. También puede ser reversible cuando existe una alteración en el tímpano o una infección del oído que, una vez tratada, permite recuperar la audición.

Por otro lado, hablamos de pérdida auditiva permanente cuando las células sensoriales del oído interno son las que han resultado dañadas. Estas células transforman el sonido en impulsos nerviosos y, una vez lesionadas, no se regeneran. En estos casos hablamos de una pérdida auditiva neurosensorial permanente. Aunque no podamos recuperar la audición perdida, sí podemos frenar su evolución y mejorar la calidad de vida mediante un tratamiento adecuado.

¿Qué niveles de ruido pueden resultar perjudiciales?

Podemos clasificar el ruido en distintos niveles en función del riesgo que supone para nuestra audición.

Sonidos cotidianos como el tráfico intenso, los conciertos o la música a un volumen elevado pueden producir daño auditivo cuando la exposición es prolongada. Por el contrario, ruidos extremadamente intensos, como el despegue de un avión, una explosión o un disparo, pueden provocar un daño inmediato.

La intensidad del sonido es importante, pero también lo es el tiempo durante el que permanecemos expuestos a él.

¿A partir de cuántos decibelios existe riesgo?

A partir de 75 dB, el ruido puede resultar perjudicial cuando la exposición es prolongada en el tiempo.

Cuando el nivel alcanza aproximadamente los 120 dB, hablamos ya de un sonido capaz de producir un daño inmediato sobre nuestro sistema auditivo, incluso con exposiciones muy cortas.

Por ello, no solo debemos prestar atención al volumen, sino también al tiempo que permanecemos expuestos al ruido.

¿Qué ejemplos cotidianos encontramos?

Algunos ejemplos habituales de exposición al ruido son:

  • Conciertos, festivales, discotecas o fiestas: pueden alcanzar entre 110 y 125 dB cerca de los altavoces. Permanecer mucho tiempo en estos ambientes puede provocar una pérdida auditiva temporal o permanente, además de la aparición de acúfenos al abandonar el recinto.
  • Herramientas eléctricas o ruido en fábricas: suelen generar entre 85 y 100 dB. Una exposición continuada, como ocurre durante una jornada laboral, puede provocar daños auditivos a largo plazo si no se utiliza la protección adecuada.
  • Tráfico y transporte: el tráfico intenso genera aproximadamente 85 dB. Aunque pueda parecer un ruido habitual, una exposición continuada también puede afectar a nuestra audición.
  • Auriculares y dispositivos móviles: escuchar música a un volumen elevado puede superar fácilmente los 85-100 dB. En estos casos se recomienda seguir la conocida regla del 60-60: no superar el 60 % del volumen y limitar su uso a un máximo de 60 minutos seguidos.

¿Influye el tiempo de exposición?

Sí. El tiempo de exposición al ruido influye directamente en el daño que este puede provocar.

Cuanto mayor es el volumen, menor es el tiempo que podemos permanecer expuestos sin aumentar el riesgo de sufrir una lesión auditiva. Por eso, además de controlar la intensidad del sonido, es recomendable realizar descansos auditivos siempre que sea posible y utilizar protectores cuando estemos en entornos especialmente ruidosos.

Síntomas de que el ruido está afectando a tu oído

Algunos de los síntomas que nos pueden alertar de que el ruido está afectando a nuestro oído son: escuchar zumbidos o pitidos constantes (tinnitus o acúfenos), sensación de oídos taponados, dificultad para entender conversaciones en lugares ruidosos o la necesidad de subir el volumen de la televisión, el teléfono o cualquier otro dispositivo.

En muchas ocasiones estos síntomas aparecen de forma progresiva y tendemos a normalizarlos, cuando en realidad pueden ser las primeras señales de una pérdida auditiva.

¿Qué señales deberían hacernos sospechar?

Existen varios síntomas que pueden hacernos sospechar que nuestra audición está empezando a verse afectada.

  • Escuchar zumbidos o pitidos constantes. Esto recibe el nombre de acúfenos o tinnitus. No son sonidos reales, pero pueden aparecer tras una exposición prolongada a ruidos intensos.
  • Sensación de oídos taponados. Puede deberse simplemente a un tapón de cera, pero si aparece de forma repentina después de haber estado expuestos a un ruido muy intenso, conviene realizar una revisión auditiva.
  • Dificultad para entender conversaciones en lugares ruidosos. Es una de las primeras quejas que suelen manifestar las personas que comienzan a desarrollar una pérdida auditiva leve o moderada.
  • Necesidad de subir el volumen de la televisión o del teléfono. Muchas veces son los familiares quienes detectan este cambio antes que la propia persona.

Reconocer estas señales a tiempo es fundamental para actuar cuanto antes y evitar que el problema continúe avanzando.

¿Es normal escuchar pitidos después de un concierto?

Es relativamente frecuente escuchar pitidos después de asistir a un concierto o permanecer durante varias horas en un ambiente con un volumen muy elevado.

Sin embargo, aunque sea habitual, no significa que sea algo bueno. Estos pitidos indican que nuestras células sensoriales auditivas han sufrido un importante estrés debido a la intensidad y al tiempo de exposición al ruido. En algunos casos desaparecen con el paso de las horas, pero si se repiten con frecuencia pueden acabar provocando un daño permanente.

Por eso, siempre es recomendable proteger nuestros oídos cuando acudimos a conciertos, festivales o discotecas.

¿Qué es el tinnitus?

El tinnitus, también conocido como acúfeno, consiste en la percepción de un sonido que realmente no existe en el entorno.

Las personas que lo padecen suelen describirlo como un zumbido, un pitido, un silbido o incluso un ruido constante que únicamente ellas pueden escuchar.

El tinnitus no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de que algo no está funcionando correctamente en nuestro sistema auditivo, por lo que conviene acudir al especialista para determinar su causa y valorar el tratamiento más

adecuado.

¿Cuándo conviene acudir al especialista?

Es recomendable acudir al audiólogo cuando aparezca cualquiera de los síntomas que hemos comentado anteriormente.

Tras realizar una exploración y un estudio auditivo personalizado, el profesional determinará si existe una pérdida auditiva, si es necesario utilizar un audífono para mejorar la calidad de vida del paciente o si, por el contrario, considera oportuno derivarlo al otorrinolaringólogo por sospecha de alguna patología del oído.

Cuanto antes se detecte una pérdida auditiva, mayores serán las posibilidades de frenar su evolución y mantener una buena calidad de vida.

Consejos para proteger tu audición

Proteger nuestra audición es mucho más sencillo de lo que muchas veces pensamos. Pequeños hábitos incorporados a nuestro día a día pueden ayudarnos a conservar una buena salud auditiva durante muchos años.

Algunos consejos básicos son:

  • Controlar el volumen de los dispositivos.
  • Utilizar protección auditiva en entornos ruidosos.
  • Limpiar correctamente los oídos, evitando el uso de bastoncillos.
  • Mantener los oídos secos.
  • Realizar revisiones auditivas periódicas.

¿Qué medidas sencillas podemos aplicar en el día a día?

En nuestro día a día debemos limitar tanto el tiempo de uso como el volumen de los auriculares.

Además, si trabajamos en ambientes con mucho ruido o practicamos actividades de ocio con una elevada exposición sonora, es importante utilizar protectores auditivos adecuados para prevenir daños en el futuro.

También es recomendable realizar descansos auditivos después de haber permanecido durante un tiempo prolongado en ambientes ruidosos.

¿Cómo utilizar correctamente los auriculares?

Para utilizar correctamente los auriculares resulta muy útil seguir la conocida regla del 60-60.

Esta consiste en no superar el 60 % del volumen máximo del dispositivo y no utilizarlos durante más de 60 minutos seguidos. Después es recomendable hacer un descanso antes de volver a utilizarlos.

Este sencillo hábito ayuda a reducir el riesgo de sufrir una pérdida auditiva asociada al uso continuado de auriculares.

¿Es recomendable descansar los oídos tras una exposición intensa?

Sí.

Después de haber estado expuestos durante un tiempo prolongado a un ambiente muy ruidoso, es recomendable dejar descansar nuestros oídos.

De este modo, las células sensoriales auditivas pueden recuperarse del estrés y de la fatiga auditiva que han sufrido, reduciendo así el riesgo de que el daño llegue a ser permanente.

Siempre que sea posible, conviene alternar los periodos de exposición al ruido con momentos de tranquilidad.

¿Qué protectores auditivos existen y cuándo deben utilizarse?

Actualmente existen diferentes tipos de protectores auditivos, entre ellos:

  • Tapones estándar.
  • Tapones a medida.
  • Cascos u orejeras de protección.

Es recomendable utilizarlos siempre que vayamos a estar expuestos a sonidos superiores a 85 dB, ya sea en el trabajo, durante actividades deportivas, conciertos, festivales o cualquier otro entorno con un elevado nivel de ruido.

Elegir el protector más adecuado dependerá del tipo de actividad que vayamos a realizar y del nivel de exposición al ruido.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de sufrir pérdida auditiva?

Aunque cualquier persona puede desarrollar una pérdida auditiva, existen determinados grupos de población que presentan un riesgo mayor debido a su edad, profesión, enfermedades o hábitos de vida.

Entre ellos encontramos:

  • Personas mayores.
  • Trabajadores expuestos al ruido.
  • Usuarios habituales de auriculares.
  • Pacientes con enfermedades crónicas, como diabetes o hipertensión.
  • Personas sometidas a tratamientos ototóxicos, como algunos tratamientos de quimioterapia.
  • Recién nacidos y niños, aunque actualmente existen protocolos neonatales y pediátricos que permiten detectar muchas alteraciones de forma precoz.

¿Qué profesiones están más expuestas?

Los profesionales más expuestos al ruido y que, por ello, pueden desarrollar pérdidas auditivas a largo plazo suelen trabajar en sectores como:

  • Construcción.
  • Minería.
  • Industria.
  • Aeronáutica.
  • Música y espectáculos.

No obstante, cada puesto de trabajo debe evaluarse de forma individual para establecer las medidas de protección más adecuadas y prevenir posibles daños auditivos.

¿Qué actividades de ocio aumentan el riesgo?

Existen numerosas actividades de ocio que pueden incrementar el riesgo de sufrir una pérdida auditiva si no se toman las medidas de protección adecuadas.

Algunas de las más habituales son:

  • Conciertos y festivales.
  • Discotecas y locales de ocio nocturno.
  • Eventos deportivos con un elevado nivel de ruido.
  • Espectáculos pirotécnicos.
  • Caza o tiro deportivo.
  • Deportes acuáticos con motores o embarcaciones.

En todas ellas es recomendable utilizar protección auditiva cuando la intensidad del sonido sea elevada.

¿Los niños y adolescentes también deben protegerse?

¿Cuándo es recomendable realizar una revisión auditiva?

Es recomendable realizar una revisión auditiva de manera preventiva, aunque no tengamos síntomas. No obstante, si notamos cualquier cambio en nuestra audición o experimentamos alguno de los síntomas que hemos comentado anteriormente, no debemos esperar y conviene consultar con nuestro audiólogo.

Muchas pérdidas auditivas comienzan de forma progresiva y pasan desapercibidas durante años. Detectarlas a tiempo permite actuar antes y conservar una mejor calidad de vida.

¿Cada cuánto tiempo debería revisarse la audición?

La frecuencia de las revisiones auditivas dependerá de la edad, del estado de salud y de los factores de riesgo de cada persona.

Como norma general, es recomendable realizar una revisión auditiva cada tres años en personas menores de 50 años que no presenten síntomas ni patologías auditivas.

A partir de los 50 años, es aconsejable realizar una revisión anual, ya que con la edad aumenta el riesgo de desarrollar una pérdida auditiva relacionada con el envejecimiento.

En personas expuestas habitualmente al ruido o con antecedentes de problemas auditivos, el especialista podrá recomendar revisiones más frecuentes.

¿Qué pruebas se realizan en una revisión?

Cada revisión auditiva es personalizada y se adapta a las necesidades de cada paciente. No obstante, de forma general suele incluir las siguientes pruebas:

  1. Examen visual general.
  2. Otoscopia: revisión visual del interior del canal auditivo y del estado del tímpano.
  3. Audiometría tonal: prueba que permite determinar el grado real de pérdida auditiva y las frecuencias afectadas.
  4. Logoaudiometría: consiste en repetir palabras para valorar la capacidad de comprensión del habla.
  5. Timpanometría: evaluación del funcionamiento del tímpano y del oído medio.

Con el conjunto de estas pruebas podemos conocer el estado de la audición y establecer el tratamiento o seguimiento más adecuado en cada caso.

¿Qué ventajas tiene detectar una pérdida auditiva de forma precoz?

Detectar una pérdida auditiva en sus fases iniciales aporta numerosas ventajas, entre ellas:

  • Favorecer el correcto desarrollo de la audición en niños y adolescentes.
  • Mejorar la eficacia de los tratamientos cuando son necesarios.
  • Detectar precozmente enfermedades relacionadas con el oído.
  • Frenar la evolución de muchas pérdidas auditivas.
  • Mejorar la calidad de vida, la comunicación y las relaciones sociales del paciente.

Cuanto antes actuemos, mayores serán las posibilidades de conservar una buena audición durante más tiempo.

La prevención es la mejor protección para tus oídos

La gran mayoría de las pérdidas auditivas son irreversibles, por lo que la prevención es una de las medidas más eficaces para conservar una buena salud auditiva.

Pequeños gestos, como controlar el volumen de los auriculares, utilizar protectores cuando sea necesario o realizar revisiones periódicas, pueden ayudarnos a evitar problemas que, una vez aparecen, ya no tienen solución.

Cuidar nuestra audición hoy es invertir en nuestra calidad de vida del mañana.

¿Cuál sería el mensaje principal que os gustaría transmitir a los pacientes?

El principal mensaje que nos gustaría transmitir a nuestros pacientes es la importancia de revisar periódicamente su audición.

Detectar una pérdida auditiva en sus fases iniciales nos permite actuar antes, frenar su evolución y ofrecer las soluciones más adecuadas para cada persona.

Muchas veces pensamos que perder audición es una consecuencia inevitable de la edad, cuando en realidad una detección precoz puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida.

¿Qué servicios ofrecéis en la óptica para cuidar la salud auditiva?

En Centro Óptico y Auditivo Allué estamos a su disposición para resolver cualquier duda relacionada con la audición.

Realizamos revisiones auditivas personalizadas, valoramos el estado de su audición y le asesoramos sobre las mejores soluciones para prevenir los riesgos derivados del ruido o mejorar una pérdida auditiva cuando ya existe.

Además, ofrecemos un asesoramiento totalmente personalizado para ayudarle a elegir la opción más adecuada según sus necesidades y estilo de vida.

Preguntas frecuentes

¿Los auriculares pueden provocar pérdida auditiva?

Sí. Utilizar auriculares a un volumen elevado durante periodos prolongados puede provocar una pérdida auditiva progresiva. El riesgo aumenta cuando se supera el 60 % del volumen máximo y se utilizan durante muchas horas seguidas. Para reducirlo, recomendamos seguir la regla del 60-60: no superar el 60 % del volumen y descansar después de 60 minutos de uso continuado.

¿Cuánto tiempo puedo escuchar música con auriculares sin riesgo?

No existe un tiempo exacto que sea igual para todas las personas, ya que depende principalmente del volumen. Como recomendación general, aconsejamos aplicar la regla del 60-60: mantener el volumen por debajo del 60 % y no utilizar los auriculares durante más de una hora seguida sin realizar un descanso.

¿Los tapones para los oídos protegen realmente la audición?

Sí. Siempre que se utilicen correctamente, los protectores auditivos reducen la intensidad del ruido que llega al oído y ayudan a prevenir lesiones auditivas. Existen tapones estándar y tapones a medida, así como orejeras de protección, siendo recomendable elegir el tipo más adecuado según la actividad que vayamos a realizar.

¿Es normal tener pitidos después de un concierto?

Es relativamente frecuente, pero no debe considerarse algo normal. Los pitidos indican que el oído ha estado sometido a un exceso de ruido y que las células sensoriales auditivas han sufrido un importante estrés. Si estos síntomas se repiten o no desaparecen, conviene realizar una revisión auditiva.

¿La pérdida auditiva por ruido puede recuperarse?

Depende de la causa. Cuando la pérdida auditiva está provocada por un tapón de cera, una infección o un problema del oído externo o medio, suele ser reversible. Sin embargo, cuando el ruido ha dañado las células sensoriales del oído interno, la pérdida auditiva suele ser permanente. Por ello, la prevención y las revisiones periódicas son fundamentales.

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